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Benicio Ferreira y la historia de un secuestro

17 de septiembre de 2023

Por: RAFAEL VILLEGAS
La prensa paraguaya nos compartió la deplorable noticia del fallecimiento de Benicio Ferreira Maciel un grande del fútbol paraguayo, figura del decano Olimpia y quien dejó una grata recordación en el Deportivo Pereira, pese a que sólo jugó una temporada, en 1966.

Talentoso jugador, volante diez, una zurda de prodigio, Ferreira vino al Pereira a la edad de 25 años, luego de haber iniciado su trayectoria con el Olimpia, con una descollante actuación que llevó al Boca Juniors a contratarlo (1963/64). Y luego, en 1965 pasó al Racing, aunque sin mayor suceso.

Con el Pereira sólo jugó en 1966 -34 partidos, 12 goles- debutando ya iniciado el campeonato, en el mes de abril en un juego ante Junior (1-0).

Su calidad futbolística hizo que el Deportivo Cali pusiera los ojos en él. En el equipo ‘azucarero’ fue campeón en 1967 y subcampeón en 1968, destacándose además por su producción goleadora: 43 anotaciones en los dos años. Regresó luego a su país, reintegrándose al Olimpia, siendo goleador del torneo paraguayo en 1969 y campeón en 1971.

Ferreira fue protagonista con el cuadro ‘matecaña’ de un hecho extra futbolístico mediático: fue secuestrado –un domingo antes e un partido- por un grupo de estudiantes en huelga, al igual que el volante pereirano Emilio Narváez.

Benicio le contó en una entrevista concedida a la revista de la época, Vea Deportes (Edición 94, agosto de 1966), la historia de su secuestro.

“Sin duda alguna que una de las aventuras más famosas que tendré para contar en mi vida futbolística fue el secuestro de que fui objeto en la ciudad de Pereira, hace pocos meses.

Eso ocurrió en forma muy sencilla. Yo salía de mi casa a eso de las nueve de la mañana para el centro. Cuando esto ocurría un grupo de jóvenes me preguntó si yo era Ferreira y les dije que sí. Me invitaron a subir a su coche aduciendo llevarme al sitio donde iba.

Cuando menos pensé vi que tomaron una carretera distinta y me introdujeron en una finca. Una vez que estuve allí me dijeron que no temiera, que se trataba de un secuestro de los estudiantes que estaban en huelga.

En principio no creí, pero luego los nervios me hicieron cambiar de pensamiento. Allí me encontré con Emilio Narváez que también había sido secuestrado. Creí que nos iban a poner juntos, pero no fue así porque nos alojaron en sitios diferentes.

Por radio escuchábamos las peticiones de las autoridades para que fuésemos liberados. El tiempo corría y el partido se aproximaba porque el hecho ocurrió un domingo. Eran las 2 de la tarde y los nervios ya estaban crispados.

Cuando menos pensamos me dijeron que me subiera a un automóvil porque me iban a llevar al estadio o muy cerca, para que pudiera jugar.

Cuando se conoció la noticia de inmediato la policía se trasladó a mi residencia para acompañarme al estadio. En el camino era interrogado por los agentes.

Finalmente, y para terminar este curioso incidente de mi vida, les digo que no deseo que me vuelvan a secuestrar”

Colaboración de Hugo Ocampo Villegas