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Malos dirigentes, buenos hinchas

28 de diciembre de 2023

Con una fundación que se remonta al 11 de mayo de 1949, de manera oficial, el Atlético Bucaramanga ha conseguido ser el orgullo de miles de amantes del buen fútbol y se ha incrustado en los corazones de varias generaciones. Pero, a pesar de tener más de 70 años de trayectoria, no ha conseguido la gloria: ser el campeón del FPC. 

 

Conseguir la máxima estatuilla se ha convertido casi en una utopía porque año tras año, las ilusiones se caen en un profundo abismo, pues a duras penas se logran posiciones de media tabla para abajo. 

 

Lo más cerca que estuvo de la gloria, fue el año de 1997, cuando se quedó con el segundo puesto del campeonato, tras ser vencido por el América de Cali. De esa campaña se resalta la única participación del cuadro leopardo en una Copa Libertadores de América, máximo certamen a nivel de clubes en el subcontinente. ¡¿Solo una única presentación internacional?! Sí, parece una extraña confusión

 

Pero a pesar del implacable destino, si se habla del leopardo con los hinchas, el periodista deportivo se encuentra con un amor incondicional hacia el equipo de sus amores, un hincha que sufre cada campeonato al ver que su equipo es una montaña rusa: comienza muy bien los certámenes, pero luego se le cae la estantería; transcurren los semestres, los años, y no se consiguen campañas significantes que dignifiquen y le den prestigio al buen nombre del equipo: es el único fundador del rentado colombiano que no lleva bordada ni una sola estrella en su camiseta.  

 

Para afirmar lo anterior, claro es el ejemplo del equipo comandado por Raúl Agustín Armando quien inició de muy buena manera el torneo, pero cayó en un bache del que no pudo salir, pues sumó 2 victorias, 4 empates y 4 derrotas; finalizando el torneo en la posición número 15. Por ello, todo conduce a una pregunta que dé las luces de la poca relevancia del ´auriverde´. ¿Por qué razón el Bucaramanga nunca ha logrado nada? 

 

Son contradictorias las respuestas que se reciben en torno a la  pregunta que orienta esta conversación, y todos los entrevistados coinciden en que la mayor culpa recae sobre la falta de visión que tienen los dirigentes que han desfilado por la casa leoparda, a saber: 

 

“La corrupción es un determinante en este proceso, ya que muchos de los directivos que han pasado por Bucaramanga tienen el único objetivo de llenarse los bolsillos de dinero; también en los años ochenta, el narcotráfico sirvió a los intereses del poco protagonismo, ya que los equipos manejados ilícitamente eran lo que verdaderamente conformaban la nómina del  búcaro” esto lo comenta Alvaro Dominguez Caceres, hincha del Atlético Bucaramanga.

 

El reconocido narrador deportivo, Willi Peña,  coincide en esta parte al argumentar lo siguiente: “económicamente la ciudad y el equipo no son muy fuertes a diferencia de otras ciudades, no tenemos grandes aficiones. Disputamos una finalísima en los años 90, pero todos sabemos la época y América subsidiaba a varios jugadores y ellos tenían que ganar;  la otra causa es la ausencia de una buena dirigencia.

 

Por otro lado, Juan Salgado, un joven seguidor del equipo, sentenció: “personalmente creo que por temas administrativos. Aunque en el pasado haya habido buenas campañas, grandes plantillas y técnicos, nunca hemos contado con un proyecto serio que cambie la perspectiva del club, un proceso real, que vaya desde las inferiores”.

 

Fabián Blanco, comentarista deportivo, se pronunció al respecto: “La ausencia de una hoja de ruta, un proyecto serio, desde la directiva, ha sido para mí la principal causa del fracaso a lo largo de la historia del Bucarmanga. Los que han sabido de fútbol no tienen la capacidad económica para invertir y, lamentablemente, los que han tenido para respaldarlo utilizan al Bucaramanga para participar, para ser la vitrina, como es el caso de Óscar Alvarez, que desde mi modo de ver las cosas, es un directivo que tiene los recursos, pero no sabe de fútbol y se conforma con invertir alguna plata y recoger lo que le corresponde por derechos de televisión. 

 

Contundente fue la respuesta que dio Sergio Prada que, desde su perspectiva, “este equipo carece de sentido de pertenencia, de identidad, de autonomía, lamentablemente. Falta de estructura, de ambición, de alguien que le duela el equipo, creo que esos son los elementos claves para no haber sido campeón a lo largo de 74 años de historia”

 

Adicionalmente, sin una cantera sólida, sin un proceso lineal en el tiempo, los refuerzos que llegan al onceno bumangués distan mucho de serlo porque llegan procedentes de ligas de ribetes menores, llenos de incertidumbres, sumando así, a la mediocrización del equipo: como fue la incorporación de Dayro Moreno quien venía de marcar tan solo  2 goles en bolivia; para él, el Bucaramanga se mostró como un resurgir de las cenizas y, cuando logró estabilizarse y conseguir competencia, abandó la ciudad sin más.

 

Inquietante son las afirmaciones que se hacen en este texto, pero Javier Mantilla,  en una charla alejada de los focos y los instrumentos mediáticos, confirmó esta teoría al sentenciar: “El Bucaramanga siempre lo han utilizado como un escampadero, tanto los jugadores como técnicos, ya sea porque quieren relanzar su carrera o porque están en el ocaso de su carrera”.

 

Ante este tipo de respuestas,  el analista deportivo diría que es común el sentimiento de impotencia que viven los furibundos hinchas canarios, pues ven cómo sus ilusiones los llevan al fracaso. O, pregúntele a Jotas Mantilla lo que sintió cuando, en el año 2008, en plena transmisión, rompió en llanto al ver que su equipo del alma descendía. 

 

A pesar de todo esto, es recatable su fiel fanaticada que, a pesar de los momentos tormentosos, todos los semestres tiene la fe intacta: el clamor de sus cánticos se ha convertido en un eco que retumba por el Alfonso López sin que sus sordos dueños los escuchen… En la vorágine de tantos momentos de fracaso, el leopardo de corazón encuentra en su desdicha razones para seguir alentando al equipo de sus amores:

 

“Porque el Atlético Bucaramanga es el equipo de los abuelos, de los papás, de los hijos. Digamos que uno no puede dejarlo de querer porque le vaya mal o lo quiere más porque le vaya bien, no. Digamos que aplicando la máxima que dice: se puede cambiar de esposa, de trabajo, hasta de sexo, pero nunca de equipo” 

 

“El Bucaramanga es lo que nos representa, el búcaro es otra cosa que un simple equipo, ahí es donde recae el amor y la ilusión de cada semestre”

 

 Llegará el día donde las lágrimas se conviertan en abrazos de felicidad y pueda cantarse por toda ciudad: ¡Bucaramanga campeón!. Esa instancia de la vida que lamentablemente, Montanini, Hermán ´cuca´ Aceros, Janiot, no pudieron disfrutar porque los llamó, antes, la eternidad;  sin que su equipo del alma diera por fin la vuelta olímpica; Ahora, desde el reino celestial, sin duda alguna, cada domingo le harán fuerza y cantarán: ¡Bucaros, Bucaros, Bucaros…!

Columna de Alvaro Domínguez

Comunicador Social -UDI