El fútbol mundial atraviesa una de las transformaciones más importantes de su historia. A partir del Mundial 2026, la FIFA ampliará el torneo de 32 a 48 selecciones, una decisión que ha generado debate en todo el planeta fútbol. Para algunos, representa la democratización del deporte; para otros, un cambio que podría afectar la competitividad y el prestigio del torneo más importante del planeta.
Una expansión histórica
El Mundial masculino ha tenido varios formatos a lo largo del tiempo. En 1930 participaron apenas 13 selecciones. Con el paso de las décadas, el crecimiento del fútbol global llevó a que en 1998 se estableciera el formato de 32 equipos, vigente hasta Qatar 2022. Sin embargo, la FIFA decidió dar un salto significativo aumentando el cupo a 48 selecciones, lo que significa un incremento del 50 % en la cantidad de participantes.
El nuevo formato contempla 12 grupos de cuatro equipos, con un total de 104 partidos, superando ampliamente los 64 encuentros que tradicionalmente tenía el torneo. Esto convierte al Mundial 2026 en el evento futbolístico más grande de la historia.
El impacto deportivo: más oportunidades, pero nuevos retos
Uno de los principales argumentos a favor de la expansión es la inclusión. Confederaciones como África, Asia y Concacaf tendrán más cupos, lo que permitirá que selecciones que históricamente han estado cerca de clasificar puedan vivir la experiencia mundialista. Esto fortalece el desarrollo del fútbol en regiones emergentes y amplía el alcance global del torneo.
Sin embargo, surge una preocupación legítima sobre la competitividad. El Mundial ha sido reconocido por reunir a la élite del fútbol internacional, y la inclusión de más selecciones podría generar partidos con diferencias deportivas marcadas. En torneos recientes, encuentros con amplias goleadas han abierto el debate sobre si el aumento de participantes podría reducir el nivel promedio de la competencia.
El factor económico y comercial
Desde el punto de vista financiero, el crecimiento del Mundial es altamente atractivo. Más selecciones implican más partidos, mayor presencia global y un incremento significativo en derechos televisivos, patrocinadores y audiencias. La FIFA estima que la expansión generará ingresos superiores a los 11 mil millones de dólares durante el ciclo mundialista, consolidando el evento como uno de los espectáculos deportivos más rentables del mundo.
Además, el Mundial 2026, que será organizado por Estados Unidos, México y Canadá, aprovechará infraestructuras modernas y un mercado deportivo altamente desarrollado, lo que permitirá manejar el aumento logístico del torneo.
El valor simbólico del Mundial
Más allá de los números, el Mundial representa identidad, historia y emoción. Para muchas naciones, clasificar ya es considerado un logro histórico. Ver nuevas selecciones en competencia puede generar historias inéditas, héroes inesperados y mayor conexión cultural entre países.
Sin embargo, el reto será mantener la mística del torneo. El Mundial siempre ha sido sinónimo de excelencia deportiva, y preservar ese prestigio será fundamental para que el crecimiento no afecte su esencia.
¿Un cambio positivo o un riesgo calculado?
La expansión del Mundial es, sin duda, una apuesta ambiciosa. Por un lado, abre puertas al desarrollo global del fútbol y permite que más países participen del evento deportivo más influyente del planeta. Por otro, plantea interrogantes sobre el equilibrio competitivo y la preservación del nivel histórico del torneo.
Lo cierto es que el fútbol está evolucionando, y el Mundial 2026 marcará un antes y un después en la forma de entender el torneo. La gran pregunta no es solo cuántos equipos participarán, sino si el espectáculo logrará mantener la emoción, la calidad y la pasión que han convertido al Mundial en el evento más esperado del deporte.

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