3 de junio de 2021
Por Oswaldo Hernandez – La Patria
SECRETOS DEL DEPORTE:
Se enfermó el delantero y a él, que era recuperador, lo pusieron de delantero y se destapó.
Corría el 2001 y el Atlético Bucaramanga estaba en crisis deportiva. El equipo, siendo dirigido por el argentino Jorge Ramoa, ante la salida a mitad de semana del paisa Gabriel Jaime «Barrabás» Gómez, perdió el domingo 1-3 con el Once Caldas. Ese juego fue especial para Edwards Jiménez, porque lo habían ascendido con cuatro compañeros más de la Primera C y debutó como volante recuperador.
Echado «Barrabás» Gómez, al día siguiente se hacía cargo del equipo Jorge Luis Pinto, paisano de Edwards; ambos nacieron en San Gil. Eso lo ilusionó para seguir allí.
Llegó el lunes y lo primero que hizo Pinto fue llamar a los «pelaos», entre ellos Edwards Jiménez y los devolvió para la Primera C. Les dijo que no iba a contar con ellos.
Retornó a su casa frustrado, con ganas de dejar el fútbol y ponerse a estudiar. Pero sus padres y Jesús «Kiko» Barrios, el técnico de la Primera C, le aconsejaron que continuara. Y así lo hizo, hasta que un domingo tuvieron el partido en Pamplona que le cambió la vida.
«Kiko» Barrios perdió para ese juego al centro delantero, llamó a Edwards y le pidió que le jugara en esa posición. A lo largo de la semana ensayaron movimientos que debía hacer.
Llegó la hora del partido, ganaron 0-4 y Edwards hizo 2 goles. Regresó a su casa feliz. Volvieron a los entrenamientos, Edwards se integró al trabajo con los volantes y «Kiko» Barrios le preguntó que qué hacía. El jugador le dijo que entrenar y Barrios dijo que él ya no era más volante de recuperación, que debía seguir actuando como delantero. Y así fue.
El sangileño se convirtió en el goleador del Bucaramanga en la Primera C. Dice que hizo 15 goles en 8 partidos. Pasaron los meses y los partidos hasta que apareció la opción de ir a probar con el Atlante, de México. Edwards se fue con cinco compañeros más.
Llegó a la veeduría y le fue bien; marcó muchos goles, lo que le permitió firmar contrato. Recuerda que pasó de ganarse 500 mil pesos mensuales en el Bucaramanga a firmar por 6 millones mensuales en suelo mexicano. Jugó durante dos años en la segunda división del país «manito» al lado de jugadores como Roberto Carlos Cortés, David Montoya, Oswaldo Mekenzie, Carlos Gutiérrez y Leonardo Fabio Moreno, entre otros.
l contrato con el Atlante se venció y volvió al Bucaramanga porque Luis Fernando Yepes, dueño del equipo, que lo tenía referenciado, optó por no vender sus derechos deportivos y que retornara. Lo curioso fue que cuando volvió al equipo y a Bucaramanga, nadie lo conocía: «Decían que quién era ese, que quién era el mexicano…jejeje».
Su retorno a competencias con el onceno «canario» fue inolvidable: vencieron 4-2 al Medellín y Edwards hizo dos de los cuatro goles. Ese día, el partido lo transmitieron Carlos Antonio Vélez y Jorge Eliécer Torres, quienes lo bautizaron como el «Toro de San Gil». Y así se quedó. El exjugador del Once Caldas, tiene 39 años, está casa con Jénifer Molina y es padre de Juan Diego.

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